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Totalitarismo
Concepto
usado desde la década de los treinta en ciencias políticas,
sociales e historia para definir los movimientos y regímenes
políticos del siglo XX que adoptaron las formas dictatoriales
más extremas, en especial la Italia fascista, la Alemania
nazi y la Unión Soviética. la teoría o teorías
del totalitarismo ha sido controvertida y objeto de intensos debates.
Los
regímenes totalitarios se caracterizan por el papel predominante
de un partido único y la ausencia de pluralismo; la existencia
de una ideología rígida y elaborada que legitima
el poder del partido; el ejercicio del poder sin limitaciones
previsibles y sancionables; la movilización intensa y continua
de la población, sustentada en organizaciones subordinadas
al partido (sindicatos, asociaciones juveniles, femeninas, etc.);
la voluntad de monopolizar y politizar todos los aspectos de la
vida social, privada y pública, mediante el uso de métodos
avanzados de comunicación de masas, propaganda, ritual,
adoctrinamiento, educación, tecnología, etc., y
gracias al poder del partido, en particular de su cúpula
dirigente, y a la ideología en la que se fundamenta el
régimen.
Esa
pretensión de control total de la sociedad civil, o incluso
el propósito de transformar totalmente la sociedad existente
y producir una sociedad íntegramente nueva desde los puntos
de vista político, social y antropológico, es lo
que distingue a los regímenes totalitarios del conjunto
de regímenes autoritarios. El término totalitario
surgió en Italia en los años veinte y fue utilizado
en medios fascistas (incluido Mussolini) y opositores para definir,
positiva o negativamente, el fascismo.
Se
empleó pronto, en cuanto noción peyorativa, para
referirse al sistema comunista de la Unión Soviética
y al nacionalsocialismo alemán. Entre los años treinta
y los cincuenta se consolidó como concepto para el análisis
comparativo de los regímenes autoritarios y para designar
aquellos considerados «nuevos» en la historia, especialmente
eficaces gracias a la tecnología moderna y a la racionalización
burocrática. Además de ser ampliamente utilizado
en medios académicos no marxistas, sirvió como arma
retórica en los debates de la guerra fría.
A partir
de los años sesenta y setenta, la validez del concepto
ha sido cuestionada desde diferentes posiciones. La historiografía
marxista, que siempre rechazó el concepto para referirse
a la Unión Soviética y defendió una concepción
genérica del término fascismo para designar las
dictaduras no socialistas, enfatizó Las diferencias filosóficas
entre el comunismo soviético y los regímenes de
Hitler y Mussolini, además de considerarlo un término
ideológico propio de la propaganda antisoviética
de La guerra fría.
Tras
la muerte de Stalin, algunos autores defendieron La especificidad
del estalinismo y que el comunismo no era intrínsecamente
totalitario. Contribuyó a un cierto abandono del concepto
la investigación sobre el régimen nazi, que ha revelado
unos niveles de ineficacia e improvisación difícilmente
compatibles con el concepto abstracto de control social total.
Quizás
la principal objeción sea el uso de un único modelo
teórico para definir fenómenos históricos
muy distintos. Aun cuando la teoría del totalitarismo ha
perdido en las últimas décadas la aceptación
que tenía en los años cincuenta, sigue siendo un
punto de referencia fundamental. Algunos autores han defendido
su validez, en especial en cuanto «modelo» o “tipo
ideal», como construcción que define unos rasgos
generales útiles para el análisis histórico,
tanto comparativo como de los casos específicos (K. D.
Bracher, E. Gentile). E. Gentile ha acuñado el concepto
de «experimento totalitario», que pone de relieve
el proceso dinámico de formación y realización
del dominio totalitario y plantea como un proceso inagotable y
nunca consumado el objetivo totalitario de realizar la revolución
antropológica de moldear e integrar a los individuos y
las masas en el Estado.
Este
concepto permite afrontar las especificidades de los distintos
movimientos-regímenes totalitarios y subraya la inexistencia
en la realidad histórica de un totalitarismo perfecto.
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