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Definición de Marxismo.

Significado, historia y origen de la palabra. Qué significa.

 

Marxismo

Concepción teórica, doctrina revolucionaria, enfoque metodológico o movimiento de carácter político, conocido también como socialismo científico, que debe su denominación al filósofo Karl Heinrich Marx. Su formulación ortodoxa consiste en el análisis histórico del conjunto de Las injustas relaciones económicas que, envueltas por una correspondiente estructura ideológica, han ido variando de forma dialéctica para plasmarse siempre en la opresión de los más débiles. Sin embargo, la sociedad burguesa, dividida según Marx y su colaborador Engels en capitalistas que poseen los medios de producción y proletarios alienados, estaría irremediablemente condenada al colapso.

Cuando Los obreros adquiriesen conciencia de su situación, se movilizarían y, victoriosos en la revolución, determinarían finalmente el advenimiento futuro de una nueva realidad sin diferencias de clase social. Coincide con el anarquismo en el énfasis igualitario pero, a diferencia de éste, es partidario de sacrificar la libertad individual y confiar al Estado un papel clave en el tránsito al comunismo. Esta fue la primera escisión del bloque socialista, agrupado hasta entonces en la Primera Internacional, y se produjo en vida del propio Marx.

Tras su muerte, los seguidores de La doctrina han realizado múltiples reinterpretaciones, de forma que no es posible ya hablar de una familia homogénea. El fracaso del determinismo parece haber marcado esta diversificación teórica e ideológica, pues la aplicación efectiva del marxismo, en contra de lo pronosticado, se produjo en países no industrializados y no allí donde la apropiación de la plusvalía era mayor. Así, el leninismo o el maoísmo surgieron para justificar por qué las revoluciones prematuras de Rusia o China no estaban animadas por el inexistente movimiento obrero, sino por pequeñas vanguardias proletarias o grandes masas campesinas agrupadas en el partido.

Por su parte, en el mundo occidental, junto al alejamiento de los revisionistas socialdemócratas que optan durante el primer tercio del siglo XX por los procedimientos de la democracia liberal, el marxismo residual ha debido matizar el materialismo. Aunque éste sigue siendo central en el pensamiento estructuralista de Althusser, autores como Gramsci consideran necesario conceder más importancia a los factores culturales y políticos en el análisis de la lucha de clases, ya que ésta no es sólo opresión económica sino también hegemonía ideológica. Más humanista es también la llamada teoría crítica, representada, por ejemplo, en la Escuela de Frankfurt.

Esta corriente desarrollada entre Alemania y Estados Unidos, y que ha estado liderada por Adorno, Marcuse o, más adelante, Habermas, combina la psicología freudiana y considera a otros colectivos que sufren la represión junto a los obreros como potenciales sujetos de la revolución. Es indudable que, tras el colapso en 1989 de los sistemas que declaraban inspirarse en el marxismo, la doctrina ha quedado en evidencia ante el apogeo del liberalismo político y económico. No obstante, como ideología y como marco de análisis mantiene importantes potencialidades políticas y politológicas que hacen pensar que su historia está lejos de finalizar.