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Gobierno
Concepto
de uso frecuente y poco preciso que designa, en la terminología
política, tanto los mecanismos a través de los que
se lleva a cabo la dirección pública de la colectividad
social, como el aparato que hace aquélla posible. El gobierno,
por tanto, adquiere significados concretos diversos que pueden
aludir a la forma de organización global en un Estado (o
régimen político); a la acción misma de elaboración
de las políticas públicas (o gobernación);
o a la organización institucional donde reside la autoridad
formal del Estado.
En
esta última acepción estática y concreta,
el término no sólo se aplica para nombrar al conjunto
de los poderes públicos tradicionales legislativo, judicial
y ejecutivo sino que también sirve como sinónimo
del último. De hecho, y especialmente fuera del mundo anglosajón,
con gobierno se designa específicamente a la cima política
que, junto a la subordinada administración, conforma el
poder ejecutivo.
Circunscribiendo
así la noción a la de más restringido alcance,
el gobierno es una institución política de existencia
universal, a diferencia de los parlamentos o los tribunales, por
lo que se identifica asiduamente con el poder estatal en sentido
estricto. En las democracias actuales, su protagonismo en la orientación
de las políticas puede depender de la forma de nombramiento,
que varía entre los presidencialismos , donde un poderoso
jefe de gobierno directa y popularmente elegido se rodea de colaboradores,
y los sistemas parlamentarios.
En
estos últimos son las asambleas las que nombran y controlan
al gobierno, de forma que éste depende de la capacidad
de liderazgo de quien lo dirige (el primer ministro), de la cohesión
del equipo designado y de la fuerza que tenga el partido o coalición
que lo respalda. Estos factores, junto a otras variables constitucionales
y administrativas, hacen que los gobiernos resulten fragmentados
(si cada ministro disfruta de autonomía sobre su departamento
y no existe coordinación); monocráticos (si existen
relaciones jerárquicas de uno o varios miembros sobre otros);
o colegiados (cuando la toma de las decisiones más importantes
se realiza de forma colectiva).
En
todo caso estos rasgos no son excluyentes y, de hecho, es común
que la pauta real de funcionamiento de un gobierno se segmente
entre el papel protagonista desempeña en ciertos ámbitos
el primer ministro o el responsable de hacienda y la responsabilidad
más directa de los demás miembros en sus correspondientes
sectores. Además de los mencionados dominios reservados
y del margen que los ministerios individuales tienen en los impulsos
iniciales y la implementación, la dirección política
y la coordinación se alcanza, al menos teóricamente,
en la sede colegiada.
El
consejo de ministros es la reunión del gobierno por excelencia
que se rige, en su funcionamiento interno, por el principio de
solidaridad al establecer una líneas políticas a
las que todos los componentes han de ajustarse. No obstante, salvo
que el sistema político permita un estilo gubernamental
mayoritario, autónomo y estatista, el gobierno como actor
colectivo puede contar en la práctica con poco margen de
decisión si ésta reside más bien en el parlamento,
los partidos, los foros corporativos o las regiones.
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