| El
futuro es un contrato por el que se acuerda comprar o vender una
acción a un precio fijado, en una fecha futura determinada.
La diferencia con la opción es que mientras ésta
representa un derecho, que se podrá ejercitar o no, el
futuro es una obligación, es decir, llegada la fecha de
vencimiento del contrato hay que comprar (o vender) la acción.
El inversor puede contratar un futuro como comprador o como
vendedor.
En los mercados se negocian futuros sobre determinadas acciones
(las de mayor contratación) y sobre índices.
Son contratos estándares: por ejemplo, en el mercado
de futuros de España (MEFF) se negocian futuros sobre determinadas
acciones y, en cada momento, para 4 vencimientos distintos (el
3º viernes de los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre).
Aunque los futuros tengan un vencimiento determinado, el inversor
puede deshacer su posición en cualquier momento, realizando
la operación contraria:
Ejemplo, compro a principios de enero un futuro sobre Telefónica
con vencimiento 21 de junio. Si en febrero quiero deshacer esta
posición sólo tengo que vender un futuro sobre Telefónica
con el mismo vencimiento y las dos operaciones se anulan.
Cuando se contrata un futuro no hay que pagar nada, únicamente
entregar una garantía que viene a oscilar entre el 15%
y el 20% del precio del futuro.
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