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El síndrome del edificio enfermo
El
principal síntoma de que se está en un edificio
enfermo es la la irritación de las membranas mucosas de
los ojos, nariz y garganta.. Los síntomas oculares incluyen
escozor, enrojecimiento e irritación, lo que provoca, por
ejemplo, que los individuos implicados no pueden utilizar lentes
de contacto. Los síntomas nasales incluyen congestión,
escozor y abundante secreción nasal, mientras que los que
hacen referencia a la garganta incluyen sensación de sequedad.
Las causas específicas
del SBS (Sindrome edificio enfermo) permanecen desconocidas, si
bien se acepta que es consecuencia de la insuficiente entrada
de aire fresco en el ambiente cerrado. Pero es preciso señalar
que existen pocas pruebas acerca de la validez de esta hipótesis
y los transtornos no siempre se correlacionan con el grado de
ventilación. Los estudios realizados en Europa sugieren
que el SBS está asociado con los sistemas mecánicos
de ventilación que utilizan humidificadores y refrigerantes.
La percepción de los síntomas relacionados con el
trabajo también depende de la categoría laboral
y el sexo. Las actividades de los ocupantes y el mobiliario pueden
afectar la calidad del aire interior y la incidencia de transtornos.
Concretamente, el área de las superficies con materiales
lanosos, superficies empapeladas y la cantidad y proporción
alergénica de polvo del suelo se han relacionado con la
incidencia de transtornos. El origen de una deficiente calidad
del aire interior puede ser diferente para distintos edificios,
pudiendo ser en ocasiones el propio sistema de ventilación.

Los bioaerosoles
no se han asociado de forma concluyente con el SBS, pero se han
publicado trabajos en los que se sugiere que las correlaciones
entre el SBS y los procesos de enfriamento y humidificación
eran debidas a la contaminación microbiana, y en otros
se asocia el SBS con el desarrollo de hongos poco frecuentes.
De cara al futuro, la relación entre el SBS y los bioaerosoles
se centrará en las endotoxinas, micotoxinas y otros productos
microbianos, porque, teóricamente, sus efectos no dependerían
de la sensibilización inmunológica, y serían
de una duración lo suficientemente corta como para explicar
los transtornos que desaparecen cuando los ocupantes dejan el
edificio.
En resumen, la existencia
de una sola causa que explique el SBS es improbable, y hay que
tener presentes muchas hipótesis al determinar la causa
de los transtornos en un edificio en particular, incluyendo las
proporciones de ventilación, su tipo y mantenimiento, el
desprendimiento de gases del mobiliario y la expansión
de múltiples irritantes de las actividades de los ocupantes,
la contaminación microbiana, etc.
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