|
Condición del individuo como miembro de una comunidad política
a la que está jurídicamente vinculado por el mero
hecho de la pertenencia.
Frente
a La supuesta universalidad de los derechos fundamentales, la
ciudadanía da acceso al disfrute de los derechos políticos
y económicos reconocidos por la colectividad estatal a
la que se adscribe el ciudadano. Recíprocamente, no obstante,
la relación entre ciudadano y Estado también implica
que el primero debe cumplir con una serie de deberes morales hacia
la comunidad. Esas obligaciones se concretan, según sea
la concepción conservadora, liberal o socialista, subrayando
respectivamente la defensa de la patria, el civismo individual
o la solidaridad redistributiva.
A
pesar de que, al menos en el ámbito de la Unión
Europea, existe una potencial extensión supranacional de
los contenidos de la ciudadanía, lo cierto es que este
concepto se solapa normalmente con el de nacionalidad. No fue
así en su origen clásico, cuando apareció
vinculada a otros espacios como la ciudad griega o el Imperio
romano y, a la vez, limitada a ciertos habitantes. En el primer
caso, frente a la gran masa de esclavos que poblaban la polis,
el ciudadano era el único individuo capacitado para desarrollar
una actividad política gracias a su condición familiar
o económica.
En
la antigua Roma, por su parte, similares motivos de nacimiento
o de propiedad Limitaban la ciudadanía a los individuos
que gozaban de la denominada tria nomina, consistente en el praenomen,
el nomen y el cognomen. Coincidiendo con las revoluciones liberales
y la creación de estados-nación, el concepto adquiere
sus características modernas en contraposición a
las ideas de súbdito, que es propia del absolutismo, y
de extranjero. la progresiva extensión de los derechos
jurídico-potíticos reconocidos al ciudadano comenzó
entonces, a partir de una definición muy restringida de
quién conformaba la nación y tenía, pues,
derecho al sufragio.
Desaparecido
el criterio aristocrático, la limitación censitaria
por razones económicas y de género fue eliminándose
progresivamente durante el siglo XX y, además, se reforzó
la concepción de la ciudadanía como título
para acceder a muchas prestaciones económicas y sociales
que son propias del Estado del bienestar.
|