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Las
técnicas citogenéticas, permiten detectar lesiones
en los cromosomas de linfocitos de sangre periférica.
El
creciente avance de la industrialización ha producido cambios
en los diversos ambientes de trabajo. Se estima que existen en
el mundo más de 70.000 sustancias químicas y que
aparecen alrededor de 1.000 sustancias nuevas anualmente. La exposición
a estos compuestos, ya sea durante su formulación, producción
o utilización puede tener en algunos casos efectos adversos
en la salud de los trabajadores. Estos efectos no tienen por qué
estar relacionados con lesiones inmediatas y aparentes, sino que
pueden tardar incluso años en manifestarse.
Algunas de estas
sustancias pueden ser genéticamente activas, siendo capaces
de interaccionar con el material genético (ADN). A las
sustancias que pueden provocar algún tipo de modificación
en la información genética se las denomina genotóxicas.
Es bien conocida la relación entre la exposición
a sustancias genotóxicas, ya sea de forma ocupacional,
accidental o por estilos de vida (hábitos), y el incremento
del riesgo de padecer un cáncer.
El control biológico
es una metodología especialmente interesante para la evaluación
de la exposición a agentes potencialmente cancerígenos
(para los que no se conoce la existencia de niveles umbral de
seguridad, el tiempo de latencia entre la exposición y
el efecto suele ser muy largo y los efectos finales dependen en
gran medida de variaciones interindividuales).
Se han desarrollado
muchos ensayos biológicos a corto plazo para la identificación
de la exposición a agentes genotóxicos . Entre todos
ellos, las técnicas citogenéticas, que permiten
detectar lesiones en los cromosomas de linfocitos de sangre periférica,
se han mostrado como una eficaz herramienta en los programas de
control biológico de trabajadores expuestos a sustancias
genotóxicas. |