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Circulo
de calidad
Un círculo de calidad queda definido
por sus características, y en este sentido no puede existir
una única definición, ya que cada empresa retoca
el esquema para adecuarlo a sus necesidades concretas, pero se
puede hablar de unas características más o menos
comunes que definen un círculo:
Es un grupo reducido de personas, puede oscilar
entre 3 y 15, pero habitualmente está comprendido entre
6 y 10.
Es un grupo de personas que tienen un trabajo
común, generalmente trabajan en el mismo taller, sección,
área, etc.
Se reunen periódicamente en sesiones
cortas, lo más habitual es que lo hagan cuatro veces al
mes, una hora por semana.
Las reuniones tienen lugar en horas de trabajo,
O fueran de la jornada pero retribuidas.
La participación de los trabajadores
en el círculo de calidad es voluntaria.
El círculo de calidad tiene un líder
que puede ser impuesto o elegido por el grupo, y puede coincidir
o no en la persona del supervisor o encargado.
Además del líder, existe un
facilitador que normalmente es un miembro de la dirección,
especialmente preparado para formar a los miembros del grupo.
El líder establece el enlace oficial con el facilitador.
El círculo de calidad no es un grupo
de trabajo, es un grupo de trabajadores que se reunen para identificar,
analizar y proponer soluciones a problemas relacionados con su
trabajo.
Los círculos proponen soluciones.
Luego la dirección decidirá si las implanta o no.
Estas soluciones están dirigidas fundamentalmente a aumentar
la productividad y la calidad del producto, la participación
de los trabajadores y la mejora de las condiciones de trabajo.
Los círculos de calidad no son vinculantes
a todo el personal de la empresa. Generalmente nunca están
formados por todos los miembros del taller o de la sección,
lo cual puede generar problemas entre aquellos que pertenecen
al círculo y los demás trabajadores. En estos casos,
la empresa puede intentar ampliar el numero de círculos
pero ha de respetar la voluntad de los trabajadores.
Generalmente, la duración del círculo
no puede establecerse a priori. Se supone que su vida vendrá
determinada por el cansancio de los participantes y por el agotamiento
de las propuestas y soluciones que se vayan dando a los distintos
problemas. No obstante, en la práctica, se ha detectado
una modalidad en la que la vida del círculo es limitada
en base a un tiempo preestablecido y para un problema concreto.
Una vez solucionado dicho problema, el grupo queda disuelto automáticamente,
con independencia de que se haya agotado o no, el tiempo preestablecido.
Los círculos de calidad se crean especialmente
a nivel de trabajadores, aunque algunos sistemas de participación
implantados en los Estados Unidos, como por ejemplo el Scanlon,
asociados a círculos de calidad, contemplan la existencia
de círculos a niveles intermedios.
En cualquier caso, los círculos de
calidad implican un entrenamiento prolongado en técnicas
e instrumentos para resolver problemas. En general las propuestas
de los círculos tienen categoría de sugerencia,
excluyéndose de su campo de acción cualquier problema
de ámbito extragrupo o que sea competencia del comité
de empresa.
Los círculos de calidad
se apoyan principalmente en tres principios generales. El primero
es que el trabajo en grupo es algo connatural a toda sociedad
en la que la identidad de la persona está, en gran medida,
determinada por el grupo o grupos a que pertenece. Un principio
universal es que el ser humano es un ser social, no un ser individual.
El segundo principio general es que nadie puede conocer mejor
el trabajo que aquel que lo realiza cotidianamente. Un tercer
principio, y este de carácter más operativo, es
que la mejor idea de uno es siempre inferior a la idea del grupo.
Los círculos de calidad buscan mejorar
la calidad del trabajo y la calidad de vida en el trabajo, aumentando
el grado de participación de los trabajadores en el control
y en la administración de la empresa, argumentando que
el trabajo en equipo fomenta la satisfacción y la creatividad
individual.
Los círculos de calidad son una fuente
de motivación y de satisfacción en el trabajo: toda
idea, todo conocimiento creado por el propio grupo de compañeros
afecta de forma mucho más poderosa al comportamiento individual
que el mejor curso de formación o la mejor norma establecida
y pactada con la dirección. Lo que uno consigue por convencimiento
y puede aplicar con éxito, utilizando su propia creatividad
y pudiendo autoatribuirse el éxito resultante, significa
para la persona una indudable satisfacción.
Con este punto de partida, los círculos
de calidad se plantean un objetivo triple:
Contribuir al desarrollo y a la mejora de
la empresa.
Respetando las cualidades humanas, establecer
un lugar de trabajo agradable que recobre un sentido positivo.
Desarrollar la capacidad humana de los trabajadores,
optimizando sus cualidades personales.
Se podría hablar de un cuarto objetivo,
que aunque puede estar implícito en los tres anteriores,
dada su importancia, cabe señalarlo de forma explícita
y específica: la contribución a la mejora de las
Condiciones de Trabajo. En su momento veremos que, en la práctica,
muchos de los proyectos y mejoras de los círculos de calidad
inciden de forma directa o indirecta en la mejora de estas condiciones
(seguridad, condiciones ambientales, organización del trabajo,
etc.)
Historia
de los círculos de calidad
Los círculos de calidad son el resultado
de un conjunto de ideas y técnicas norteamericanas, basadas
en las teorías de Maslow, Mc Gregor, Likert, Herzberg,
Argyris, etc., que no alcanzaron el éxito en su propia
tierra pero sí lo tuvieron en Japón, para luego,
paradójicamente, volver a los Estados Unidos y extenderse
posteriormente por todo el mundo.
Al comienzo de la década de los cincuenta,
W. Edward Deming y Joseph Juran llevan a Japón criterios
norteamericanos para establecer el control de calidad mediante
gráficas de control por muestreo. En 1962, Kaoru Ishikawa
comienza el desarrollo masivo de cursos y materiales para poner
en marcha los círculos de calidad.
Las causas concretas de por qué en
Japón y en esta época los círculos tienen
tanto éxito parecen poderse explicar por los siguientes
fenómenos:
Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez
de mano de obra y personal cualificado, sobre todo en el sector
siderúrgico, hace que muchos obreros asuman funciones de
supervisión, administrativas, de control, etc., con relativo
éxito.
En Japón, la escasez de recursos naturales
ocasiona una fuerte dependencia comercial del exterior para sobrevivir,
lo cual obliga al país a realizar un aumento espectacular
de la producción, que entre otras consecuencias tuvo serios
problemas de calidad, cosa conocida a nivel mundial sobre los
productos japoneses.
La situación de derrota del Japón
después de la contienda hizo que tuviera que buscar ayuda
exterior para reflotar su economía y mejorar la calidad.
En este contexto,
las ideas importadas por Deming y Juran germinaron y, posteriormente,
dieron su fruto cuando entre 1962 y 1976 Ishikawa llevó
a cabo un programa de implantación de círculos de
calidad que en 1980 afecta a diez millones de trabajadores japoneses.
En los años setenta los círculos de calidad salen
del Japón, en 1973 la empresa norteamericana Loockheed
los implanta en sus factorías.
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