| Capitalismo
Sistema económico originado en Europa occidental hacia
la época de la industrialización en el que se alcanza
un alto grado de actividad productiva, caracterizado por la inversión
masiva de capital poseído privadamente (en especial de
capital fijo: maquinaria, etc.) y el trabajo de una mano de obra
asalariada; una economía de mercado con un sistema de precios
que permite un racionalismo económico; un sistema político
que protege la propiedad privada y que interviene limitadamente
en la actividad económica.
Para
épocas anteriores a la revolución industrial se
suele utilizar la expresión «capitalismo mercantil»,
que designa un sistema en el que las inversiones, principalmente
de capital circulante, se efectúan sobre todo en el sector
comercial y en el que la formación de capital es muy lenta.

El concepto de capitalismo ha sido objeto de intensos debates
y existen importantes discrepancias sobre su significado, orígenes
y evolución histórica. Algunos autores consideran
que el capitalismo ha existido siempre, por identificarlo con
una tendencia a la ganancia inherente al comportamiento humano,
o con cualquier tipo de práctica económica que se
base en la inversión de riqueza para producir más
riqueza, independientemente del periodo histórico y del
lugar geográfico. Pero incluso entendido en sentido más
Limitado, el debate sobre sus orígenes, que se han situado
en la Antigüedad clásica, en el desarrollo urbano
y comercial del siglo XII, en el siglo XVI, o en la revolución
industrial muestra divergencias en torno al significado del concepto,
que se acrecientan en las reconstrucciones históricas concretas.
El término, muy posterior a capital y capitalista, de los
que deriva, comenzó a utilizarse a mediados del siglo XIX
para indicar, a menudo con un sentido de crítica social,
el sistema contemporáneo de producción económica.
Aun cuando se consolidó como concepto historiográfico
y sociológico a principios del siglo xx con las obras de
W. Sombart y M. Weber, la conceptualización previa de K.
Marx tuvo gran influencia en el uso académico.
Para
Marx, que no utilizó el término, sino expresiones
como modo de producción capitatisia o acumulación
capitalista, el capitalismo se caracteriza por la producción
mecanizada, la propiedad privada de los medios de producción
y la creación de una plusvalía (generada por los
trabajadores, pero de la que se apropian los propietarios de los
medios de producción); su formación se encuentra
en La gradual separación de los trabajadores de la propiedad
de los medios de producción, iniciada en el siglo XVI y
culminada con la generalización del trabajo de fábrica.
En
el vocabulario socialista posterior, capitalismo fue tanto un
término peyorativo usado para designar un sistema que había
que derribar y sustituir, como un concepto utilizado para la periodización
del desarrollo histórico. Las principales interpretaciones
teóricas no marxistas fueron elaboradas en las primeras
décadas del siglo XX. La obra de Sombart fue fundamental
en introducir en medios académicos la noción de
capitalismo en cuanto sistema económico. Concebida como
una extensión de las ideas de Marx, presenta un análisis
muy distinto, idealista y no materialista: es el espíritu
capitalista, un conjunto de valores compendiados en un racionalismo
económico dirigido a la ganancia, el que produce las transformaciones
económicas del mundo moderno.
Sombart
distingue entre el nacimiento del capitalismo (siglos XVI-XVIII)
y el capitalismo maduro posterior (una periodización que
tendría gran influencia), y ofrece una visión sombría
de la industrialización y del espíritu burgués:
el capitalismo hace del dinero el valor supremo y reduce todo
incluidos los seres humanos al estatus de medios de producción.
La concepción de Weber del espíritu capitalista
fue aún más influyente y debatida, especialmente
por identificar en la influencia de la ética calvinista
el carácter racional que tiende a prevalecer en la vida
económica desde el siglo XVI y que es el componente esencial
del capitalismo. Desde un punto de vista más económico,
destaca la interpretación de J. Schumpeter, que define
el capitalismo como un sistema de mercado racional y dinámico
basado en el empresario, a quien se debe la innovación:
la introducción de nuevos procedimientos que permiten un
incremento de la productividad y, en conjunto, el desarrollo económico.
Ha habido numerosas objeciones al uso del concepto debido a su
ambigüedad o a sus connotaciones políticas e ideológicas.
Algunos historiadores lo rechazan, por considerar innecesario
o equívoco el uso de un término que subraya similitudes,
incluso remotas, y que esconde diferencias y especificidades esenciales
desde un punto de vista histórico. Entre los partidarios
de su utilidad, quizás La principal diferencia se encuentra
entre quienes, siguiendo la periodización clásica
(y la línea posterior de F. Braudel), sitúan los
orígenes del capitalismo en la Edad Moderna, destacando
así los rasgos dinámicos y orientados al futuro
de la economía y sociedad preindustrisles, y quienes proponen
una definición y un arco cronológico más
circunscritos, al considerar que un sistema caracterizado por
requerir importantes inversiones de capital fijo y el desmantela
miento de las trabas al mercado propias del Antiguo Régimen
tiene sus orígenes en la revolución industrial y
las revoluciones Liberales.
Por
otra parte, la evolución del capitalismo posterior a la
Primera Guerra Mundial (mayor intervencionismo estatal, economías
mixtas, nuevas formas de gestión, internacionalización
de la economía, etc.) ha Llevado a introducir importantes
matices y diferenciaciones en una conceptualización que
parte principalmente de las características del siglo XIX
europeo.
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