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Concepto de difícil definición y especialmente polémico
cuando se aplica a épocas anteriores al siglo XIx. Más
que una burguesía, hay que considerar distintas burguesías.
El término designaba en origen a los habitantes de los
burgos medievales, quienes, en su totalidad o una oligarquía
mercantil, solían gozar de privilegios jurídicos
y económicos concedidos por el señor o el rey. Con
posterioridad se usó, sobre todo en Francia, donde, en
la época de la Revolución francesa, uno de sus significados
indicaba de forma genérica los grupos más acomodados
e instruidos del Tercer Estado, definidos en contraposición
a la nobleza.
Cuando,
desde principios del siglo XIX, la burguesía comenzó
a ser objeto de atención historiográfica, aparece
como una categoría especialmente vinculada a la historia
de Francia. En inglés no existe una equivalencia precisa;
se utiliza, o bien el término francés o, más
frecuentemente, el de middle class (clase media). Pero el mismo
concepto de burguesía no tiene un significado definido;
se aplica a grupos heterogéneos (comerciantes, industriales,
profesionales, burócratas, etcétera) que, por su
comportamiento económico, social, político y cultural,
se distinguen tanto de la nobleza como de los trabajadores manuales.
Pese a su imprecisión, el concepto de burguesía
ha tenido gran importancia en la historiografía de los
siglos XIX y XX.
La historiografía Liberal del siglo XIX atribuyó
a la burguesía, considerada adversaria de la nobleza, un
papel histórico esencial en La Lucha contra el absolutismo
del Antiguo Régimen, cuyos orígenes se remontaban
al desarrollo urbano de la baja Edad Media, su hito fundamental
era la Revolución francesa y su culminación la revolución
de 1830.

El
papel histórico de La burguesía fue también
enfatizado por la historiografía marxista, que además
lo ligó al desarrollo del capitalismo y a la Lucha de clases.
La burguesía es definida como la clase de los capitalistas
propietarios de los medios de producción, que explota a
los trabajadores asalariados. Una concepción distinta de
la burguesía, que ha tenido igualmente una gran influencia,
procede de la sociología de M. Weber y de W. Sombart, quienes
rechazaron la génesis de la burguesía en las estructuras
económicas y formularon modelos o tipos ideales sobre los
orígenes y desarrollo de un «espíritu burgués»
y de un grupo social dinámico que rompía con las
concepciones tradicionales y protagonizaba el modelo de desarrollo
capitalista característico de Occidente.
En
las décadas centrales del siglo XX ha tenido gran aceptación
el concepto de burguesía de raíz decimonónica
y muy influido por el marxismo que la presenta como la clase social,
con intereses y valores distintos y substancialmente contrapuestos
a los de la nobleza, a la que acabaría por desbancar y
sustituir en el poder con las revoluciones burguesas, y que, a
partir de Las revoluciones de 1848, adoptaría posiciones
conservadoras frente a la amenaza del proletariado y de las corrientes
políticas democratizadoras. Esta visión, que considera
a la burguesía una clase revolucionada cuyo ascenso progresivo,
triunfo y posterior repliegue conservador determinó durante
siglos la evolución histórica, ha sido puesta en
cuestión por buena parte de la historiografía de
las últimas décadas.
Se
ha subrayado que el concepto historiográfico contemporáneo
de burguesía es difícilmente aplicable a los burgueses
de la Edad Media y de la Moderna, que generalmente aspiraban a
ennoblecerse y abandonar sus actividades mercantiles y artesanales.
Se ha revisado críticamente el papel de la «burguesía
revolucionaria» en las revoluciones burguesas (la inglesa
de 1ó40, la francesa de 1789, las de 1830, etc.) y puesto
de relieve el protagonismo de grupos sociales más tradicionales.
En
lo que se refiere a la Edad Contemporánea, y en particular
al siglo XIX, el siglo burgués por excelencia, se tiende
a considerar las distintas burguesías, no sólo la
comercial o industrial emprendedora, sino las que se expanden
con la modernización, el desarrollo de la burocracia, la
educación, etc., y a analizar sus características
sociales, culturales, etc., de manera más matizada y compleja,
a partir de investigaciones concretas y no de definiciones genéricas.
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