Es un concepto de aplicación a los elementos constructivos y no a los materiales. Es el tiempo durante el cual el elemento constructivo es capaz de permanecer cumpliendo la función para la cual ha sido colocado en el edificio. La resistencia al fuego se valora mediante un ensayo normalizado y se califica con la siguiente escala de tiempos: 15, 30, 60, 90, 120, 180 y 240 minutos
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