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castañuelas, de origen fenicio, fueron utilizadas en el
antiguo Egipto y en Grecia, concentrando su influencia principalmente
en España, asociadas a los bailes regionales y al arte
flamenco.
Constan de dos pequeñas conchas de madera dura o de marfil,
simétricas, unidas entre sí por un cordón
y que se golpean una contra la otra. Las dos caras que se entrechocan
están ahuecadas con el fin de potenciar su resonancia.
Se tocan con una sola mano colocándolas dentro de la palma,
y normalmente se utilizan dos pares de castañuelas: en
este caso, uno de los pares posee un sonido más agudo que
el otro par. Las castañuelas se calientan antes de usarlas
para evitar que se abran. Los sonidos que producen son cortos
y secos.
En la orquesta suele utilizarse un tipo de castañuelas
que van sujetas a un mango; este tipo de castañuelas entraría
dentro de la categoría de idiófonos percutidos sacudidos,
ya que dicho mango se sacude para hacer sonar a las castañuelas.
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